sábado, 25 de junio de 2011

Perdidos en Imboc


Tamara miró por la ventana, era temprano y la niebla se notaba muy densa. Había aceptado esa misión, porque la paga le significaba una pequeña fortuna, pero Venus no es un lugar muy tentador como para pasar allí unas vacaciones. Además, lo que tenían que hacer no era un chiste: averiguar lo que había sucedido en Imboc. Uno a uno, los primeros exploradores habían desaparecido sin dejar rastros.
Tamara se vistió con el traje térmico y salió.
La luz del sol traspasaba la niebla, tiñendo todo con los colores del arco iris. Podía decirse que el paisaje era hermoso. Sin embargo, al contemplar la media docena de construcciones que se alzaban en medio de esa inmensidad solitaria, la recorrió un escalofrío. En el campamento no se escuchaba ningún ruido. Sus compañeros aún dormían. Comenzó a caminar, necesitaba estirar un poco las piernas. Un movimiento la sobresaltó, una pequeña criatura había salido de un matorral y la contemplaba fijamente. La mujer y el animal permanecieron quietos por un segundo, luego la bestezuela huyó. Aunque la niebla le entorpecía la visión, Tamara trató de alcanzarla. Sin embargo, unos metros más adelante, una roca le hizo perder el equilibrio y comenzó a rodar por la pendiente. Intentó incorporarse, pero —sin que pudiera hacer nada para evitarlo— se cayó a una oquedad de consistencia esponjosa, que la succionó inexorablemente.
Abajo, una multitud de diminutos seres, zumbando como si fueran un enjambre de abejas, saltaron sobre ella y, a pesar de su resistencia, la inmovilizaron. El que parecía ser el líder, con una sonrisa en su rostro verdoso, se le acercó.
—Bienvenida a nuestra mesa, te damos las gracias por haber llegado, para que nunca nos falte el alimento.
Fue lo último que escuchó. Luego, cientos de minúsculos cuchillos se clavaron en ella.


publicado en http://brevesnotanbreves.blogspot.com/

lunes, 2 de mayo de 2011

- ANTOLOGÍA VISIONES 2009 -




Con gran alegría tengo el gusto de compartir con ustedes una gran noticia: ya ha salido editada la ANTOLOGÍA VISIONES 2009. Entre los catorce cuentos seleccionados, figura uno mío, “Una simple cuestión de supervivencia” y otro del compañero heliconio Daniel Frini, “Eramos un millón de animalitos ciegos”.

Los cuentos que integran la antología son:

Ori Kami
Héctor Gómez Herrero..............................................................9

La máscara de Isis
Rubén Serrano Calvo................................................................23
Crónica de la muerte cromática

Magnus Dagon..........................................................................43

Una simple cuestión de supervivencia
María del Pilar Jorge..................................................................55

La ciudad bajo las aguas
Ricardo Montesinos Valentín..................................................67

En la Oscuridad
Virginia Pérez de la Puente............................................................79

El monstruo en el armario
José Javier Bataller Gómez.......................................................99

El incidente Timmy O'toole
Francisco Javier Sánchez Donate..........................................115

Alimañas
Sergio Macías García..............................................................129

Indigestión
Manuel Jesús Osuna Blanco..................................................143

La búsqueda
Salvador Patricio Gómez.......................................................155

Éramos un millón de animalitos ciegos
Daniel Frini..............................................................................167

En cabinas individuales
Alejandro González Gómez..................................................173

Centinelas del otro lado
Julián Muñoz Carrasco...........................................................187

miércoles, 20 de abril de 2011

Del sueño de las cosas



Fijo en el techo,
quieto y distante,
el ventilador duerme
su siesta de invierno.

Sueñan los ventanales
cerrados, herméticos,
mientras guardan
sus impenetrables secretos.

Sueñan los árboles,
estáticos, sedientos
del suave roce
de gentiles amantes.

Sueñan mis manos
con el agua tibiadel río,
sueña mi cuerpo
con esa cuna acuosa,
seno materno,
que me abraza y
me arropa.

Y en esa espera quieta,
del silencio oscuro,
donde el frío agobia
al hombre y al niño,
ellos sueñan,
y todos soñamos,
abrazando recuerdos,
de tardes pasadas
en los días de estío.


publicado en http://poemiafuego.blogspot.com/

martes, 19 de abril de 2011

El otro




El anciano entretenía sus ocios hablándole a su imagen reflejada en el espejo. Por fin, cansado de no obtener respuesta alguna, le dio la espalda a ese otro octogenario que parecía contemplarlo con enojo y se alejó. Recién cuando el eco de los pasos del viejo murió en el pasillo, el extraño que existía del otro lado del espejo comenzó a contestarle.





publicado en http://quimicamenteimpuro.blogspot.com/







lunes, 21 de marzo de 2011

Detener al tiempo (en el día mundial de la poesía)


Detener al tiempo

con caricias de madre,

con balbuceos de niña detenerlo.


Con dibujos escondidos

entre las hojas de los cuadernos

Detenerlo.


Dándole de comer a las palomas,

Persiguiendo gorriones,

Detenerlo.


Zapatos de taco y pollera muy corta,

vestido de novia,


soñando ser madre,

Detenerlo.


Detenerlo en la primera cana y

en la primera línea que marcaron

el silencio y el desencuentro,

o en aquel sueño nuevo

que nos dejó un vacío entre las manos.


Pero es imposible detener al tiempo,

sólo podremos continuar persiguiendo sueños.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Bon appétit


Esa mañana, al despertar, supo que le sucedía algo diferente. Se levantó de la cama con dificultad y logró llegar hasta el baño. El espejo reflejó una cara gris, macilenta, en la que asomaban un par de ojos desorbitados. Tenía sed, sed y hambre; trató de beber algo de agua, pero una sensación de asco irresistible lo hizo vomitar un líquido amarillento.
La visión de los alimentos guardados en la nevera le produjo asco. Sin embargo, tenía mucha hambre.
Desconcertado y sin preocuparse por vestirse adecuadamente, salió a la calle para toparse con personas que vagaban como él, desorientadas y famélicas, musitando un pedido inaudible. El hombre también comenzó a vagar, hasta que se cruzó con esa muchacha de largos cabellos lacios y figura andrógina; el dulce aroma de su piel le produjo una rara excitación que lo hizo olvidarse de todo lo demás. Apoyando una mano sobre el hombro de la joven, murmuró:
—Tu eres muy bonita —pero ella lo miró, lanzó un alarido e intentó alejarse corriendo. La mano se convirtió en garra y la atrajo hacia sí con desesperación.
Finalmente, mientras saboreaba extasiado el azucarado sabor de esa piel tan tersa, tan rosada, el zombi comprendió.

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jueves, 23 de diciembre de 2010

Microrrelato de un microrrelato



Los cuentos breves nacen al amanecer. Están hechos de jirones de sueños y pensamientos extraviados. Son como breves telarañas que el sol de la mañana diluye y que tenemos que capturar para que no se escapen. Y crecen, cambian, se modelan y se transforman en bellas criaturas o en figuras siniestras.
Hoy atrapé uno, que se convirtió en mariposa. Una mariposa que me hace cosquillas en las manos. Y de mis manos vuela al teclado y se instala, muy oronda, en un jardín soleado.


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