miércoles, 20 de abril de 2011

Del sueño de las cosas



Fijo en el techo,
quieto y distante,
el ventilador duerme
su siesta de invierno.

Sueñan los ventanales
cerrados, herméticos,
mientras guardan
sus impenetrables secretos.

Sueñan los árboles,
estáticos, sedientos
del suave roce
de gentiles amantes.

Sueñan mis manos
con el agua tibiadel río,
sueña mi cuerpo
con esa cuna acuosa,
seno materno,
que me abraza y
me arropa.

Y en esa espera quieta,
del silencio oscuro,
donde el frío agobia
al hombre y al niño,
ellos sueñan,
y todos soñamos,
abrazando recuerdos,
de tardes pasadas
en los días de estío.


publicado en http://poemiafuego.blogspot.com/

martes, 19 de abril de 2011

El otro




El anciano entretenía sus ocios hablándole a su imagen reflejada en el espejo. Por fin, cansado de no obtener respuesta alguna, le dio la espalda a ese otro octogenario que parecía contemplarlo con enojo y se alejó. Recién cuando el eco de los pasos del viejo murió en el pasillo, el extraño que existía del otro lado del espejo comenzó a contestarle.





publicado en http://quimicamenteimpuro.blogspot.com/







lunes, 21 de marzo de 2011

Detener al tiempo (en el día mundial de la poesía)


Detener al tiempo

con caricias de madre,

con balbuceos de niña detenerlo.


Con dibujos escondidos

entre las hojas de los cuadernos

Detenerlo.


Dándole de comer a las palomas,

Persiguiendo gorriones,

Detenerlo.


Zapatos de taco y pollera muy corta,

vestido de novia,


soñando ser madre,

Detenerlo.


Detenerlo en la primera cana y

en la primera línea que marcaron

el silencio y el desencuentro,

o en aquel sueño nuevo

que nos dejó un vacío entre las manos.


Pero es imposible detener al tiempo,

sólo podremos continuar persiguiendo sueños.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Bon appétit


Esa mañana, al despertar, supo que le sucedía algo diferente. Se levantó de la cama con dificultad y logró llegar hasta el baño. El espejo reflejó una cara gris, macilenta, en la que asomaban un par de ojos desorbitados. Tenía sed, sed y hambre; trató de beber algo de agua, pero una sensación de asco irresistible lo hizo vomitar un líquido amarillento.
La visión de los alimentos guardados en la nevera le produjo asco. Sin embargo, tenía mucha hambre.
Desconcertado y sin preocuparse por vestirse adecuadamente, salió a la calle para toparse con personas que vagaban como él, desorientadas y famélicas, musitando un pedido inaudible. El hombre también comenzó a vagar, hasta que se cruzó con esa muchacha de largos cabellos lacios y figura andrógina; el dulce aroma de su piel le produjo una rara excitación que lo hizo olvidarse de todo lo demás. Apoyando una mano sobre el hombro de la joven, murmuró:
—Tu eres muy bonita —pero ella lo miró, lanzó un alarido e intentó alejarse corriendo. La mano se convirtió en garra y la atrajo hacia sí con desesperación.
Finalmente, mientras saboreaba extasiado el azucarado sabor de esa piel tan tersa, tan rosada, el zombi comprendió.

publicado en el blog http://brevesnotanbreves.blogspot.com/

jueves, 23 de diciembre de 2010

Microrrelato de un microrrelato



Los cuentos breves nacen al amanecer. Están hechos de jirones de sueños y pensamientos extraviados. Son como breves telarañas que el sol de la mañana diluye y que tenemos que capturar para que no se escapen. Y crecen, cambian, se modelan y se transforman en bellas criaturas o en figuras siniestras.
Hoy atrapé uno, que se convirtió en mariposa. Una mariposa que me hace cosquillas en las manos. Y de mis manos vuela al teclado y se instala, muy oronda, en un jardín soleado.


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miércoles, 22 de diciembre de 2010

Lobo



El lobo, disfrazado de abuela, llamó a Caperucita desde la cama. La niña avanzó con una sonrisa; en la canasta llevaba frutas y golosinas, pero en el fondo, oculto, guardaba un cuchillo. La descarada bestia no lo sabía, como tampoco que la abuela ya hacía un mes que se había muerto.



Cuento publicado en http://quimicamenteimpuro.blogspot.com/

viernes, 19 de noviembre de 2010

Ráfagas de microcuentos


(foto del cuadro El nacimiento de Venus de Sandro Botticelli)

Anudo mis pensamientos, para no desnudarte con la mirada.


Anudando los recuerdos, con la punta de un pañuelo, conseguí olvidar su nombre

Mar Anudé la blusa, anudé la pollera y, los pies descalzos, avancé por la arena húmeda. Recibí el golpe de las olas, el mar desanudó los nudos y el agua cubrió mi cuerpo.

Enredos
Anudo mis dedos, desanudando pensamientos.



Estas pequeñas ráfagas, que se me escaparon con el correr de los dedos sobre el teclado de la computadora, fueron seleccionadas y publicadas, junto con la de muchos de los colaboradores de los blogs del grupo Heliconia, por Giselle Aronson, para el blog Ráfagas, Parpadeos. Pueden ver la publicación original y, de paso, disfrutar de la lectura de las demás ráfagas en:
http://rafagasparpadeos.blogspot.com/2010/11/rafagas-que-corren-entre-nudos-y.html