sábado, 14 de julio de 2012

Crónica de las Primeras Jornadas Internacionales de Ciencia Ficción


Historieta argentina y ciencia ficción



Mauro Mantella, Matías Santellán y Salvador Sanz

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La ciencia ficción en el cine y en el teatro

Entrevistas a Horacio Banega, Ricardo Manetti y a Emilio Bellón, presentados por María Valdéz


Primeras Jornadas Internacionales de Ciencia Ficción

Disertación de Sergio Gaut vel Hartman

El Sur también existe. Geografía de la ciencia ficción argentina

Presenta Martín Felipe Castagnet



Sergio Gaut vel Hartman se presenta como alguien que tiene ya casi sesenta años como lector de ficción. Así, con sencillez y un lenguaje fluído,  nos describe su infancia, su juventud y su madurez, usando como referencia su amor por la lectura de la ciencia ficción, que lo llevó desde muy temprano a convertirse en escritor. "Me desesperaba buscando libros", dice, cuando habla de su infancia.  Un día descubrió a la colección Minotauro y "se me abrió la cabeza". "Si el sentido de la maravilla afecta a los grandes, imagínense como afecta a un chico. Estaba pendiente de los libros. Compraba la revista "Más Allá" de a una, en el parque Rivadavia."
 Así, nos cuenta su historia y la de la ciencia ficción argentina, a lo largo de las décadas., para concluir señalando que " hoy en día si bien hay una ciencia ficción espacial, se ha multiplicado hasta el infinito la problemática del género".

Entrevista a Carlos Gardini y a Pablo Capanna, por Patricia Lozano


Para Carlos Gardini la ciencia ficción no es una elección de género, todo depende del contexto. Los rótulos no orientan. No le interesa si algo se encuadra dentro de determinado género: "lo que es realista o fantástico depende de nuestra percepción de la realidad". "Todo libro es una exploración, uno no sabe bien a dónde va." Cuenta que la novela Fábulas Invernales la comenzó a escribir en un bar, en una servilleta de papel.

Para Pablo Capanna, quien ha escrito sobre Ballard y Dick y ha sido un profundo investigador de la obra de Cordwainer Smith, hay dos maneras de escribir: la talla (el escritor que saca de un texto todo lo que le sobra) y  el modelado (el escritor que le agrega cosas, lo recicla o lo elimina). Entre las anécdotas que cuenta, explica que Cordwainer inventaba idiomas para ponerles nombres a sus personajes.






Después de la clausura de las Jornadas:




Hasta las próximas Jornadas...

martes, 3 de julio de 2012

Una nueva actualización del blog Químicamente Impuro

En Químicamente Impuro, una nueva actualización a cargo del heliconio Odeen Rocha.
Encontrarán cuentos breves como éste y otros muchos más. Los invito a disfrutar de la lectura.

El otro lado – María del Pilar Jorge &; José Luis Velarde


La muchacha, fastidiada por tener que estudiar la lección de historia, revoleó el libro por el aire. La ley de gravedad cumplió el resto de la tarea y el texto cuidadosamente encuadernado cayó del otro lado del cerco de ligustro. Arrepentida de su arranque y presintiendo que iba a ser castigada por su audacia, la muchacha asomó su cabeza por sobre el cerco, pero no logró ver dónde había caído el libro. Lo que si supo fue que más allá del seto sonreía un joven trazado con letras centelleantes. Retrocedió sonrojada sin dejar de masticar las bayas amargas de la planta. Un instante después el libro se le estrelló en el rostro. Quiso reclamar, pero el muchacho ya estaba a su lado en un trazo firme y amoroso. Las letras puntiagudas se entremezclaron con las líneas redondeadas de la joven en un grafiti suicida sobre la acera indiferente.


Sobre el otro autor: José Luis Velarde

jueves, 7 de junio de 2012

Apasionadamente Venus


Ann_Té, con un gesto lúdico, hundió sus dedos en el frasco lleno de salmuera y extrajo una lombriz; se la introdujo en la boca y la saboreó. Sham apartó su vista del panel de navegación y observó a la venusina con disimulo: imaginó el sabor picante de la lombriz diluyéndose en la boca de Ann_Té, imaginó a esos labios amarillos, incitantes, recorriendo su cuerpo y lo inundó una oleada de calor. Las reglas de convivencia intergaláctica le impedían relacionarse con los habitantes de otros mundos, pero la mirada de Ann_Té fija en él era demasiado provocativa para ser eludida. La actitud de la muchacha tenía algo de desafío, un desafío que Sham evitó una vez más. Optó por concentrar su atención en las luminiscentes pantallas en las que se podía apreciar el espacio exterior. Dentro de una semana, cuando arribaran a Anouk XV terminaría su suplicio, no la vería más y podría finalizar una relación que jamás había comenzado.
Un imprevisible viraje de la nave regresó a Sham a la realidad y lo obligó a centrarse en los controles de la computadora madre. Solucionado el problema, Sham volvió a zambullirse en sus pensamientos. Especuló que, tal vez, si Ann_Té accedía a instalarse con él, cuando llegaran a destino renunciaría a su tarea de mecánico y navegador y haría las gestiones para que les asignaran uno de los edificios nuevos, modernos y de exterior impoluto que abundaban en Anouk XV. Allí nadie se iba a inmiscuir en sus hábitos sociales y podría disfrutar, sin culpas, de los placeres de la venusina. Por sus trabajos en la Flota le correspondía una anualidad fija con la que ambos podrían convivir. La próxima vez que ella intentara avanzarlo, se lo diría, estaba casi seguro de obtener una respuesta afirmativa. Después de todo, qué tenía que perder.
Pero cuando la volvió a ver, las palabras de Sham murieron antes de ser pronunciadas: el cuerpo de Ann_Té había cambiado, se notaba más grande, redondeado, informe, parecía que la venusina se encontraba a punto de estallar.
—Desovar —aclaró ella, al adivinar sus pensamientos.
Aunque no lograba entender lo que estaba sucediendo, presa de una irrefrenable excitación, Sham preguntó:
—… ¿y yo puedo acompañarte? Te ayudaría con tus pequeños.
—Por supuesto. Ésa siempre fue mi idea: mis crías necesitan alimento.

Un respetuoso recuerdo

 "Sobre el planeta rojo –que su profecía nos revela como un desierto de vaga
arena azul, con ruinas de ciudades ajedrezadas y ocasos amarillos y antiguos barcos para andar por la arena".
Prólogo de Crónicas marcianas Jorge Luis Borges.


Lo conocí por primera vez, gracias a su libro “Crónicas Marcianas”, uno de los tantos textos que se leían a comienzo de la década del 60 en el programa radial “El Libro leído para usted” emitido en Capital por Radio Nacional. La lectura de sus cuentos me provocaba una peculiar expectativa y esas historias, que me calaron hondo, fueron unas de las responsables de mi inclinación hacia la literatura de ciencia ficción.
Ayer, al enterarme del fallecimiento de Ray Bradbury (1920 – 2012), me quedé sin palabras; hoy le ofrezco mi respetuoso recuerdo al que fue uno de mis primeros de mis maestros.

martes, 29 de mayo de 2012

Cuando los escritores se divierten.


Cuando los escritores se divierten, escriben "cadáveres exquisitos" (cuentos creado por varias manos).
Una muestra del buen resultado del trabajo en equipo, en el que yo también metí mis manotas, es el cuento:
Fantasmas del pasado, escrito por José Luis Velarde, Eduardo Poggi, Esteban Moscarda, Sergio Gaut vel Hartman y por mí.

"Miró la casa, distante unos cincuenta metros, aunque en medio de aquella tenue luz rojiza resultaba arduo apreciar tamaños y dimensiones. La casa parecía construida sobre una plataforma horizontal de mármol negro, ubicada cerca de la cresta de un farallón de piedra caliza. El atardecer menguante añadía tonalidades fantasmagóricas a la perspectiva del hombre fatigado; aunque no dejaba de caminar, la distancia permanecía invariable. Tanto esfuerzo inútil sin permitirme reposo, pensó. Debía llegar antes del oscurecer. Transpiraba pesar del frío húmedo del otoño. Ya casi llegaba: podía oler el aire del mar, presentir el sonido de las olas. Acicateado por sonidos y murmullos, hizo un último esfuerzo por apresurar el paso. No quería enfrentar de noche lo que se escondía en las entrañas de la casa..."

Pueden leer el texto completo en el blog Breves no tan breves,

http://brevesnotanbreves.blogspot.com.ar/2012/05/fantasmas-del-pasado-maria-del-pilar.html

lunes, 14 de mayo de 2012

Minicuentos...





Ayuda inesperada –
Ante el vacío de la página en blanco, el escritor se dijo
"Más vale mouse en mano, que cien ideas sueltas volando".

Confusión
  Cuando llegó al centro del laberinto, el Minotauro ya no estaba allí. Recién entonces, Monterroso comprendió que se había equivocado de cuento.

Ráfagas
   Pensaba tan rápido, que las palabras corrían por la mesa y por las paredes, para ocultarse en los rincones, antes de que pudiera escribirlas.

Testigo
Desorden, destrozos y un oscuro abandono. El único testigo es un espejo roto, que repite en sus fragmentos, imágenes truncas de un cuerpo ensangrentado.