Aún me tortura la expresión de su mirada
esquiva, que sigue fija en mí. Descubro sangre escurriéndose de mis manos, y no
es la mía.
“...yo soy el invisible anillo que sujeta el mundo de la forma al mundo de la idea. Yo, en fin, soy ese espíritu desconocida esencia, perfume misterioso de que es vaso el poeta” Gustavo Adolfo Becker
martes, 13 de enero de 2015
miércoles, 31 de diciembre de 2014
Miradas
sin dudas ni prejuicios,
albergando una ternura
que se traduce en mil caricias.
El amor tiene muchas formas
y muchas caras,
pero solo
el de las criaturas
no humanas
contiene esa enorme carga
de inocencia,
que a veces añoramos.
jueves, 25 de diciembre de 2014
La Pelota
No se escuchó una explosión, fue
apenas un intrascendente chasquido. Después,
el auto había seguido su marcha
sin detenerse.
La pelota de cuero parecía un sombrero
abandonado entre los adoquines de la calle. Los chicos gritaban. Le gritaron a
él, porque la había pateado mal, porque era su culpa. Porque cuando pasa algo,
siempre tiene que haber un culpable.
Tomás, las piernas llenas de
barro, las manos raspadas, corrió, como
si pudiera alcanzar al auto, como si pudiera hacer algo. Las lágrimas le
resbalaban por la cara, mezclándose con su rabia.
—¡Pibe! Pará, pibe, vení un
cachito—le gritó don Tito, el dueño del único kiosco del barrio; y él,
cabizbajo, derrotado, se acercó despacio, respondiendo al llamado.
—No te amargues, pibe, eso le pudo pasar a
cualquiera de los otros. Ustedes, jugando a la pelota son unos perros. Tomá, ya
tendrás otra pelota.
En la mano de don Tito, la enorme
barra de chocolate lo atrajo como un imán y pronto su cara se convirtió en una
mezcla de llanto, chocolate y risa. Mientras comía, se alejó soñando con esa
otra pelota que algún día iba a
llegar.
sábado, 22 de noviembre de 2014
El otro lado – María del Pilar Jorge y José Luis Velarde
Fotografía: María del Pilar Jorge
La muchacha, fastidiada por tener que estudiar la lección de historia, revoleó el libro por el aire. La ley de gravedad cumplió el resto de la tarea y el texto cuidadosamente encuadernado cayó del otro lado del cerco de ligustro. Arrepentida de su arranque y presintiendo que iba a ser castigada por su audacia, la muchacha asomó su cabeza por sobre el cerco, pero no logró ver dónde había caído el libro. Lo que si supo fue que más allá del seto sonreía un joven trazado con letras centelleantes. Retrocedió sonrojada sin dejar de masticar las bayas amargas de la planta.
sobre el otro autor:
http://biosdelosblogsh.blogspot.com.ar/2012/04/jose-luis-velarde.html
microficción publicada en:
http://quimicamenteimpuro.blogspot.com.ar/
La muchacha, fastidiada por tener que estudiar la lección de historia, revoleó el libro por el aire. La ley de gravedad cumplió el resto de la tarea y el texto cuidadosamente encuadernado cayó del otro lado del cerco de ligustro. Arrepentida de su arranque y presintiendo que iba a ser castigada por su audacia, la muchacha asomó su cabeza por sobre el cerco, pero no logró ver dónde había caído el libro. Lo que si supo fue que más allá del seto sonreía un joven trazado con letras centelleantes. Retrocedió sonrojada sin dejar de masticar las bayas amargas de la planta.
Un instante después el libro se le estrelló en el
rostro. Quiso reclamar, pero el muchacho ya estaba a su lado en un trazo firme
y amoroso. Las letras puntiagudas se entremezclaron con las líneas redondeadas
de la joven en un grafiti suicida sobre la acera indiferente.
http://quimicamenteimpuro.blogspot.com.ar/
viernes, 21 de noviembre de 2014
Su Nueva Oportunidad
Mabel
se abrió paso, a codazos limpios, hasta lograr subir al vagón del subterráneo.
Haciendo piruetas y eludiendo el bolso de un gordo, que ocupaba casi el espacio
de dos personas, consiguió sentarse. El tren arrancó: por las ventanillas
penetraba un poco de aire, demasiado poco para ventilar el olor acre del sudor
y otras emanaciones aún menos agradables que se desprendían de ese conglomerado
de cuerpos humanos.
Cuando
llegó a su destino, tuvo que hacer un similar esfuerzo para lograr descender.
Por fin, la escalera mecánica la condujo hacia la salida y se encontró en la
calle, una calle atestada de transeúntes que iban y venían, caminando a ritmo
frenético. Alguna vez se habían desplazado en colectivos, automóviles, motos y
bicicletas. Pero esa época ya había pasado hacía un par de décadas; el exceso
de vehículos había terminado por causar un caos tal, que solo se pudo
solucionar permitiendo que únicamente los ciudadanos de primera categoría
circularan en sus sofisticados vehículos.
En
la esquina del que alguna vez había sido llamado Palacio de Justicia, ya se
había formado la acostumbrada fila de personas que esperaban pacientemente ser atendidas
en la Oficina Estatal de Asistencia a los Desocupados.
Durante
todo el trayecto —apenas unas cinco cuadras— Mabel fue empujada, golpeada,
pisoteada y llevada por delante, por lo menos una docena de veces. Ya en la
recepción del impoluto edificio donde trabajaba, y tras acomodarse un poco la
ropa, pasó por la arcada electrónica de ingreso, donde insertó su tarjeta
identificatoria.
La
agencia de viajes Su Nueva Oportunidad era el mejor trabajo al que podía
aspirar una ciudadana de segunda categoría como ella. Allí Mabel, junto a un
nutrido plantel de asesoras orientaba a los potenciales clientes: gente acaudalada
dispuesta a pagar una pequeña fortuna para poder viajar a una de las nueve
ciudades construidas en las plataformas satelitales que circunvalaban la
Tierra, tiñendo el cielo nocturno de extraños e incitantes colores. Se decía
que allí existían el espacio, las comodidades y el disfrute del que ya no se
podía gozar en el mundo. Los interesados, una vez prestada su conformidad con
las condiciones de la agencia de viajes, y tras abonar el precio, eran conducidos
a la sala de tele-transportación. Allí, después de acomodarlos en la cabina
donde se debía efectuar la traslación temporal de los aspirantes a colonos
espaciales, Mabel accionaba los controles y completaba la operación de transferencia,
de una manera pulcra e impecable, tal como se le había enseñado en la Escuela
de Instructores.
Sus
clientes partían con una sonrisa satisfecha: no llevaban equipaje, no era
necesario, en las ciudades satelitales encontrarían todo lo necesario. Mabel,
además, le aconsejaba a las mujeres que no llevaran sus alhajas y a los hombres
que dejaran sus relojes, el portar esos inútiles adminículos, rémora de otra
época, podía perjudicar la eficacia de la traslación. Mabel había encontrado la
manera de escamotear joyas y relojes, para luego venderlos en el mercado negro.
Esa
mañana —tras verificar que diez pulseras y treinta relojes se encontraban
perfectamente ocultos entre sus pertenencias— reflexionó que ya pronto tendría
suficiente capital como para convertirse en una ciudadana de primera categoría.
Después, comenzó a verificar en su ordenador los ingresos de la jornada en la
nueva fábrica de chacinados y embutidos que se encontraba en la zona oeste de
la ciudad: durante esa jornada, ella había sido la responsable del ingreso a la
procesadora de treinta nuevas unidades alimenticias que servirían para saciar a
los hambrientos habitantes de la city
porteña.
Una
mancha en el piso, junto a la cabina seis, atrajo su atención; sacó de uno de
los cajones de su escritorio el paño esterilizado que utilizaba para esos
menesteres. Tendría que avisar de la probable falla al equipo técnico. Tras
limpiar y antes de descartar el paño, hizo una pequeña mueca: sí, señor, pronto
dejaría su trabajo.
Concluida
la jornada, Mabel salió a la calle. Buscó la zona de los restaurantes y
desdeñando los tradicionales, entró a uno vegetariano. Mientras tanto, en el
cielo las luces de las nueve seudo ciudades espaciales seducían con sus
reflejos a los incautos habitantes del planeta.
publicado en el blog:
http://brevesnotanbreves.blogspot.com/
lunes, 17 de noviembre de 2014
SEGUNDAS JORNADAS INTERNACIONALES DE CIENCIA FICCIÓN
LAS SEGUNDAS JORNADAS INTERNACIONALES
DE CIENCIA FICCIÓN,
organizadas por la Facultad de Filosofía y Letras de la
Universidad de Buenos Aires y la Facultad de Humanidades
y ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de
La Plata, se llevaron a cabo en la Fundación Williams,(C.A.B.A.)
los días 6, 7 y 8 de noviembre.
Después del Panel Institucional de apertura, a cargo del Dr. Miguel Angel Vedda, la Dra. Chiacchio (UNLP), del Lic. Martín Oliver (Fundación Williams) y del Lic. Gabriel Matelo (UNLP), Carlos Lagrotta expuso el audiovisual: "En el universo, por las sendas estelares",
en el que se recrearon partes de películas de ciencia ficción, que se hicieron famosas a través de los tiempos.
en el que se recrearon partes de películas de ciencia ficción, que se hicieron famosas a través de los tiempos.
Tanto la Conferencia Inaugural, como los paneles plenarios y las ponencias de los diferentes expositores se caracterizaron por su calidad y originalidad de enfoque. El material informativo fue abundante y muy disfrutable.
Las jornadas reunieron, además de a catedráticos, a intengrantes del "fandom", conocidos escritores y editores de revistas web como Axxón, NM, y las revistas Cuásar, de ediciones Cuásar y Próxima, de ediciones Ayarmanot. Cabe mencionar también la presencia de la gente que trabaja en otras publicaciones genéricas, como las revistas Velociraptos y Siwa.
Si no llegué a asistir a algún panel, ruego sepan disculpar.
En la conferencia de clausura, Carlos Gardini, entrevistado por Patricia Lozano, expuso sobre los mundos de la ficción especulativa y leyó partes de su último libro "La ciudad de los Césares".
fotografías: María del Pilar Jorge
martes, 21 de octubre de 2014
Presentación del libro "Desnudos sobre el papel"
“Todo empezó como un juego, tocarse y adivinar. Mi mano se hizo caricia para palpar la piel suave y pude oír tu presentida voz…” ("El gallo ciego", María del Pilar Jorge)
El pasado sábado 18 de octubre se hizo la presentación, en
Editorial Dunken, del libro “Desnudos sobre el papel”, en el que fue incluido mi
cuento “El gallo ciego”. La compiladora, Carla Demark, en su prólogo señala que
“En estos tiempos en los que podemos ver cuerpos despojados de ropa en cualquier
sitio, pero nos resulta difícil conectar con la esencia realmente desnuda de
otras personas, hay quienes se atreven a romper las barreras que intentan
separarnos del otro, para construir a través de sus escritos un puente
intangible, pero cierto y profundamente humano”, y cita a Eduardo Galeano,
cuando dijo “Y en el fondo, el acto de escribir es una tentativa de tocarse con
el otro”.


Esta acción de tocarse con el otro se aplica a “El gallo ciego”
porque logré meterme en la piel que de alguien que, aunque la desnudé sobre
el papel, lo hice con todo respeto, ya que fue un ser de carne y hueso.
Etiquetas:
presentación de una nueva antología.
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