martes, 13 de enero de 2015

Cuento policial



Aún me tortura la expresión de su mirada esquiva, que sigue fija en mí. Descubro sangre escurriéndose de mis manos, y no es la mía.

2 comentarios:

  1. ¡¡¡Muy buen microcuento, Pilar!!! Me ha gustado. Te felicito por tu blog...¡saludos y muy buen fin de semana!

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  2. Gracias, Benjamín, por seguir mi blog y por tus cálidas palabras. Abrazo grande.

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